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opinion (78)

!Pobre¡ Ya no aguanta más

En el día de la Revolución de los claveles,en Portugal.Nos levantamos con la renuncia futura del presidente don Pedro Sánchez.

Quisiera hacer un poco de historia.

Ya sabemos que la historia es inesperada.Lo único que podemos decir de la historia,es que es una hazaña de la libertad,es decir,que en la historia siempre hay elementos nuevos e inesperados.

Las cosas no son como las vemos sino como las recordamos.

PORQUÉ HA RENUNCIADO EL PRESIDENTE?

Antes de contestar voy a dar unas pinceladas de nuestra España: En este país,un gabinete con mayoría en las cortes tiene-tenia-,manos libres pra cualquier pacto con otros países o poderes.

Por ese motivo los Poderes Facticos,estudiaron el desmantelamiento del Estado progresivamente.

Es la lógica de los hechos,poner al Estado como simple administrador,para poder poner las empresas a merced de las multinacionales.EL NEOLIBERARISMO.

Pero el último gobierno y las elecciones del País Vasco y las de Catalunya.Los poderes ocultos ven un cambio de verdad en el gobierno de la nación. Entonces viene el acoso y derribo de todo lo que sea una luz de libertad,por muy pequeña que esa luz sea.

Empezaron con PODEMOS,con la diputada Oltra con todos los que de verdad desean una España plural y libre.....Pedro Sánchez lo sabe,y,como está el mundo dimite y que el sol salga por Antequera o por Euroa,él ya tiene su futuro en los grandes centros del mundo...

Y el pueblo a ver más televisión basura...

En España tenemos que jubilar :Jueces,fiscales,militares y directores varios hasta que venga otra generación.

Y conseguir politicos preparados para llevar una nación y no como ahora, un parlamento que parece un patio de colegio... y tú más

La Trampa de la Historia: Instintos al Mando

Basta escuchar unos cuantos días las noticias en los diferentes medios de comunicación para constatar que, después de siglos y siglos de historia, parece que estamos condenados irremediablemente a repetir los mismos errores, y a quedar atrapados en las mismas viejas peleas tribales., nos dejamos guiar por nuestros instintos más básicos.

Una parte de la Humanidad vive encerrada en su egoísmo, ignorando que la inmensa mayoría de la población mundial carece de lo mínimo para la subsistencia.

La época que estamos viviendo resulta desconcertante y sorprendente. Los humanos vivimos desconcertados, y ponemos la Esperanza en todo aquello que nos promete futuro. Un futuro efímero, poniendo la esperanza en realidades efímeras: coches y temas materiales...

El resultado de estas realidades es que muchos hombres y mujeres se sienten desorientados, inseguros y sin...ESPERANZA.

¡LA GENTE DE BIEN!

ESA ES LA HISTORIA DE UN POLITIQUILLO ESPAÑOL DE TODA LA VIDA.

Estamos en elecciones para el País Vasco y en Catalunya. Aparte de las críticas al partido de enfrente y los muchos casos de corrupción que en el Senado y en el Congreso se va a debatir, pero sin calado porque a los dos partidos mayoritarios no les interesa sacar la Verdad.

España necesita una gran transformación, en lo cultural y más todavía en el día a día de las necesidades de la ciudadanía. Se cierran comercios, el campo no funciona, los salarios son cada día más paupérrimos, la vivienda es para ricos, los alquileres están por las nubes, etc. Nos hablan de la Constitución, del Rey todo es perfecto, la mejor del mundo, según ellos.

Pero eso no es la verdad y ellos lo saben. Te enfadas con la Política, con los dirigentes. Pero miras la televisión y la Feria de Abril [de señoritos], a tope, en los telediarios que cuentan lo mal que están los camareros de la Feria--14 horas diarias--,25 euros día y sin comida...

Es lo que tenemos ¡¡Viva la democracia!!

La verdad es que desde la cacicada de SAN JURJO, hasta el día de hoy lo único que ha cambiado es las generaciones, por lo demás España es la misma Mierda... menos para los de siempre.

Sintz im leben

Esta frase alemana que pusieron los teólogos en vigor hacia los años 60,me viene a la memoria para hablar de nuestra España y sus gentes.
En la boda del alcaide de Madrid con la señorita Urquijo.No dejo de pensar en la esclavitud y el racismo.

El racismo es parte del proyecto fundante de las sociedades blanca,patriarcal y capitalista.El engaño,la traición y el desprecio hacia todas las culturas no europeas ha sido una de las señas de identidad más manifiestamente reconocidas de los pueblos euro-americanos...

Porque hablo de la palabra Sitz im leben:el momento justo y las formas en ese tiempo,que es el significado de la palabra alemana.
Pues que:

Viendo la boda de este señor,se me ha venido a mi cabecita todo lo malo de la Gran España libre:corrupción. NO HABLO DEL SEÑOR ALMEIDA,bastante tiene con la colleja que le dio en directo el señor Florentino Pérez.Hablo del rey "Emérito "los Aznar,la marquesa Esperanza Aguierre y demás casposos....Es que ellos son de los del racismo?,no me cabe duda y,por desgracia los canales de T.V.,lo ponen en directo.

Viva la España Libre,los demás aguantar las subidas de precios y....

 

Manuel Pedrosa

LAS FAKE NEWS

"LOS HOMBRES HACEN SU PROPIA HISTORIA, PERO NO LA HACEN A CAPRICHO, NO LA HACEN EN CIRCUNSTANCIAS QUE YA EXISTEN"

Los líderes son bufonescos y letales, más que los charlatanes de feria, a quienes elegimos en nuestras “democracias”, son los payasos omnipresentes de las tiranías.

Todo lo ganado en las décadas de los años 60: el derecho al aborto, las reformas liberales, etc., quizás tengamos que volver a luchar para no perder, lo poco ganado

Nuestros líderes son aficionados y las medidas que adoptan son inconsistentes.

Las tecnologías debilitan la solidaridad democrática y favorece las conspiraciones y los abusos.

Vivimos malos tiempos. El futuro nos asusta. El presente nos maltrata. Percibimos algo que no termina de encajar, una envidiable capacidad de autoengaño, cada uno percibe la realidad a su manera.

¿QUÉ NOS ESTÁ PASANDO?

Vivimos en la injusticia, la inmoralidad, lo irracional, lo imposible.

Pero nosotros tenemos que meternos en todos los charcos, desobedecer, salir, enfrentar... e imaginar otro mundo posible, para un nuevo AMANECER.

Manuel Pedrosa

LAS PALABRAS CONVENCEN, EL EJEMPLO ARRASA

Las personas que solo hablan podrán convencer a otros por un tiempo, pero luego sus hechos apagarán su palabrería. Las palabras realmente tienen su fortaleza en el ejemplo del que habla. No hay ejemplo, no hay fortaleza. Recuerda: “Las palabras convencen, el ejemplo arrasa”.

Según Foster Vallace, y en sintonía con Kant, “no se aprende filosofía en las escuelas, la filosofía se hace filosofando”, pues en la política es lo mismo, no se debe de ver el hecho político como lo útil y necesario. Debemos poner en cuarentena todos los dichos y hechos de los partidos. Para ver si el pueblo los bendice o no.

Los libros de historia los escriben los ganadores; Todavía estoy esperando una Historia de la Humanidad escrita por los perdedores.

El capitalismo de estos 450 últimos años está caducado y con él, el imperialismo. Hoy los pueblos saben que el Capital, como dijera Marx: “... ha agitado, promovido y financiado las más bajas pasiones entre los pueblos, etnias y religiones, para sacar réditos políticos y económicos, basándose en la vieja táctica de divide y vencerás...”, por desgracia el filósofo, Hobbes, les dio alas a los Estados, en su libro: El Leviatán, donde realza a los estados diciendo: “... que un gobierno fuerte y centralizado es esencial para evitar el caos y garantizar la seguridad de la población”, como queriendo inducir a que el gobierno tiene que usar la fuerza, por el bien del pueblo.

Después de la Revolución de los jacobinos, Robespierre, que en teoría era revolucionario dijo: legítimamente, la soberanía siempre pertenece al pueblo, per-siempre hay un pero, una élite selecta debe decidir la voluntad general. así estamos.

Todos los imperios se basan en el miedo.

Cuando Darwin escribió el Origen de las especies, dio pie a qué el señor Galton dijo, sólo los pudientes pueden tener hijos. AQUI NACE LA EUGENESIA. Y con ello vino el libro: el mundo de la voluntad y la voluntad del mundo...que dio pie al Sionismo de Israel y a Hitler.

En 1960, los gobiernos occidentales empezaban a atisbar las posibles consecuencias del dominio total del planeta y el Cosmos...

Quizás pueda haber un exceso de historia. La Vida sólo se puede entender desde atrás, para vivir hacía adelante. Hoy los Estados, las dictaduras y los falsos demócratas quisieran volver a los años anteriores; pero, en la era de los iPhone, donde los acontecimientos vuelan los mercados y el capital están interconectados, el riesgo de una catástrofe nuclear es omnipresente. Hoy nos jugamos el fin del mundo...

Yo digo como Ana Frank “piensa en toda la belleza que aún nos rodea y sé feliz”.

 

Manuel Pedrosa Ruiz

23-F El golpe que nunca existió

Estoy hasta los nachos de tanta hipocresía y tanto cinismo de políticos, periodistas y opinadores, cuando se habla de lo que pasó el 23 de Febrero de 1981. ¿No lo saben? O es que se consideran en la obligación de seguir salvándole el culo al golfo huido a los Emiratos.

Existe multitud de literatura, la mayoría (de la que he leído) es una loa al Emérito como salvador de la Patria. El resto son cuentos para niños.

Pues voy a darles un par de ideas:

_ El libro: "23-F El golpe que nunca existió" ISBN: 84-95440-13-X
Escrito por el coronel Amadeo Martínez Inglés, adscrito al Servicio de Inteligencia y testigo de todos los sucesos de ese día. Así mismo fue el que "entrevistó" al capitán general Milans del Bosch y al general Alfonso Armada, tras ser detenidos.

Os reproduzco dos párrafos de la declaración de ambos:

*Milans del Bosch:... Aquello no era un golpe militar, se trataba de escenificar una situación política especial en beneficio de España y la Corona...

*Alfonso Armada:... Fue precisamente el rey el que me propuso ser presidente de un gobierno de concentración o de unidad nacional...
Os podéis imaginar que podía pasar con los nacionalistas

Os reproduzco algún texto de las memorias:

*Juan Carlos I hablando con Alfonso Armada por teléfono:... - ¡Alfonso!, ¿qué pasa? ¿Qué han sido esos tiros?
¡Qué coño es eso de intimidación! ¡Eso no estaba previsto! ¡Quiero saber urgentemente lo que está pasando ahora mismo allí.
Sí, entérate de todo y te vienes urgente a la Zarzuela

*Dice Sabino:... me dirigí de nuevo al despacho de Su Majestad y cuando entré me llevé la sorpresa de la noche, qué digo, la sorpresa de mi vida. Porque allí se estaba brindando. Y eso me nubló la mente y me enfureció. Así que, y ya sin protocolos, me dirigí a Su Majestad y sin pensarlo le dije mirándole de frente:
-¡Señor!... ¿Está usted loco? Estamos al borde del precipicio y usted brindando con champán.

Un último dato, entre los golpistas se llamó a lo que sucedió el 23F "Operación De Gaulle", en referencia al autogolpe que dio De Gaulle.

¿QUEDÓ CLARO?

No todos los políticos son iguales

 Ni todas las religiones.

Pero los políticos que tratan de iguales a los que matan a 150 que a los que matan a 30.000, y torturan de hambre y terror a tres millones. Son muy parecidos a los que asesinan en masa.

Como los políticos que roban los impuestos de los ciudadanos en sanidad pública, para convertir la enfermedad y la miseria en un negocio con el que enriquecerse. También son muy parecidos.

Como los que justifican esa religión de la Biblia, que justifica asaltar y robar ciudades y matar a todos sus habitantes, humanos y animales, a las órdenes de su dios.

No. La Biblia nunca ha sido cristiana.

“Todos los políticos europeos” que dicen que son demócratas, y han evitado preguntarnos a los europeos si queremos ser esclavos de USA, .. ¿son simples traidores, y simples asesinos y torturadores? ¿O algo más?

Porque han armado a los que han atacado a Rusia, y matado a cientos de rusos y ucranianos, y han armado a los militares israelíes para matar a decenas de miles de palestinos desarmados mientras dormían en sus casas, como aquel Sansón que cobraba por matar y castrar a cientos de seres humanos a los que cazaba por no ser judíos. Como los que cortaban cabelleras a los indígenas norteamericanos españoles y católicos, como los apaches, hombres mujeres y niños para cobrar una recompensa por cada asesinado.

¿Cómo podemos tener a estas personas ASESINOS MÚLTIPLES al frente de los grandes Bancos, de las grandes empresas y de los países, sin que nos rebelemos?  

¿Me matarán esta semana por animar a la rebelión?

A Espartaco le llamaban “el Hijo del Hombre”, y unos años después a Jesús también se lo llamaron. Y a los dos los mataron crucificados.

Puestos a morir, aunque sea crucificado, prefiero llegar a la otra conciencia eterna, siendo amigo de Espartaco y de Jesús, (ambos comunistas), que de los que les crucificaron y les crucifican cada día.

Se quejan los asesinos de cuando asesinaban a sus abuelos en Alemania.

Y es por estas cosas por las que duele llegar a ver esta miseria de seres humanos.

Y, a la vez, este dolor te obliga a ver quienes les arropan y les defienden, les dan su dinero, y trabajan para ellos.

Y quienes, a pesar de todo, ven la verdad, y son capaces de sentir compasión por los heridos y destrozados, y ponen su propia vida a defenderlos, y ayudarlos a vivir y a recuperar su alegría. 

¿Cómo no va a recibirlos Dios con una mayor alegría!

¿Es justo pedirle a Dios la muerte de estos asesinos?

De todas formas Dios va a darles la muerte, como a todos, y cuanto antes se la dé, antes dejarán de sufrir. Con lo que no es una maldición.

Ja,ja ¡Uf! ¡Qué alivio!

Si hacemos una cadena de oración, pidiendo porque mueran pronto y rápido todos los traidores, mentirosos y asesinos que hacen el mal a la humanidad, igual aceleramos el cambio que hace falta.

¡Probemos!

UNA LECCIÓN APRENDIDA

En 1988, cuando yo era médico residente en el Hospital Carlos Haya de Málaga (27 años tenía), viví algo que, aunque banal en apariencia, me dio mucho que pensar. La anécdota podría contarla recurriendo al humor o al chiste. Pero no. Tras meditarlo, he decidido que, dado que aquella metedura de pata me sirvió para mejorar como médico, merece la pena esforzarme y extraer, en tono serio, una reflexión profunda.

Los médicos residentes, por si alguien no lo sabía, son médicos que han acabado la carrera de Medicina y que, tras aprobar unas durísimas Oposiciones Nacionales (el famoso MIR), hacen su especialidad en cualquier hospital de España. Están formándose, pero ya son médicos. O, dicho al revés, aunque ya son médicos aún están en periodo de formación.

Una de las tareas fundamentales de los médicos residentes es atender las Urgencias. Una tarde cualquiera de 1988, estando yo en el Área de Observación con cuatro camas a mi cargo (supervisado siempre por médicos mayores), aterrizó por allí una paciente de 82 años a la que llamaremos Aurelia. Aurelia, procedente de un pueblo cuyo nombre omitiré, vino a parar a mi esquina; y, una vez aposentada en mi terreno, durante doce horas completas la atendí lo mejor que supe.

Venía Aurelia con un grave problema de anuria. Esto es: no orinaba en absoluto. Aurelia tenía una diabetes tan avanzada que sus riñones estaban hechos trizas. No filtraban la sangre. No orinaba desde hacía varios días. Era una sentencia de muerte. Una anciana desahuciada por la ciencia.

Bajaron a verla los internistas, los nefrólogos y los urólogos de guardia. Todos coincidieron en lo mismo: la diálisis no era posible por su mal estado de salud y por la avanzada edad; los medicamentos ya no servían para tratar el problema de Aurelia; y un ingreso hospitalario, para morir en pocos días, no era del todo preciso.

Hablamos con sus hijos para que eligieran entre las dos opciones posibles: quedarse, o irse. Fueron unánimes: llevársela de vuelta al pueblo. Fue una decisión sensata: para morir, si el caso es manejable, nada mejor que tu habitación, tu casa, tus hijos, tus nietos, tus amigos de siempre.

Mientras Aurelia estuvo en el Área de Observación (mientras le hacíamos todas las pruebas que necesitaba y los especialistas iban dando el veredicto), yo charlé mucho con ella. Aurelia estaba en sus perfectas cabales, y era una mujer simpática. Me explicó las faenas agrícolas que había hecho de pequeña; y yo, que también soy muy cateto, le daba palique hablándole de olivos, de espuertas, de morcillas y de albercas. Aurelia y yo, por qué no decirlo, nos cogimos afecto.

Pero llegó el momento de irse y, ¡ay horror de los horrores!, la enferma nada sabía. Sus hijos no se habían atrevido a decirle que se iba. Los especialistas que bajaron a tratarla, tampoco. Y a mí, su médico en ese momento, se me había pasado por alto el pequeño detalle de comunicar a Aurelia que lo suyo no tenía solución, que iba a morirse de todas-todas, que ya no orinaría nunca jamás y que, por decisión de todos menos de ella, se iba a marchar a su pueblo en pocos minutos.

Casi con la ambulancia en la puerta, hube de dar la mala noticia a la dueña de su vida. Era lo justo. Durante las doce horas que allí estuvo, aunque tratada y remirada por medio hospital, yo había sido el médico de Aurelia. Su referencia.

Dar malas noticias es algo para lo que no te preparan en la Facultad de Medicina. Al menos así ocurría antes, en mis tiempos. Ahora, no lo sé. Digamos que dar malas noticias era (o sigue siendo) una ingrata tarea que aprendíamos los médicos a base de ensayo y error. Esto es: a base de meter la pata muchas veces. Y yo, con Aurelia, la metí hasta las honduras. Porque, aunque había docenas de maneras de abordar correctamente el asunto, yo, inadvertidamente, por precipitación o inexperiencia, escogí la única que no se debe escoger: la de tratar a un paciente como si fuera un tonto. Y un paciente, aunque esté senil o terminal, no es ningún tonto. Es un paciente. Una persona con derechos. Y, entre ellos, el derecho de recibir información veraz.

Me acerqué a la cama de Aurelia y le cogí las manos. Luego, con aire falsamente desenvuelto, con mi mejor sonrisa postiza, le espeté:

– Muy bien, Aurelia. Traigo muy buenas noticias. Te vamos a dar el alta y te vas a marchar a casa. Te hemos puesto unos medicamentos nuevos que harán efecto en unos días. El médico de tu pueblo, con el informe que llevan tus hijos, ya se encargará de hacerte orinar.

Aurelia me miró, burlona. Aún recuerdo la negrura de sus ojos, el tacto de sus dedos y las arrugas de su cara; el pelo, limpio; blanquísimo; su mano, asida a la mía.

–Sí hijo, sí. Desde luego –. Aurelia no me había llamado “doctor”, sino “hijo”. Y una sonrisilla traviesa dejó entrever su dentadura. Luego, amable y mordaz al mismo tiempo, prosiguió–: Si no he orinado en el Hospital Carlos Haya... ¡voy a orinar en mi pueblo!

Y a mí, en aquel preciso instante, se me cayó la cara de vergüenza.

Firmado:

Juan Manuel Jimenez Muñoz.

Médico y escritor malagueño.

 “EL ETERNO POR QUÉ”

Se acercan las fiestas navideñas y sentimos la necesidad imperiosa de cumplir con los ritos itinerantes que nos impone la ortodoxia. Tenemos que acudir a los grandes almacenes para comprar esas prendas que tanto necesitamos, que tanto deseamos y que nos harán tan felices cuando los demás nos digan lo bien que bien nos sientan. Tenemos que visitar a los parientes, a aquellos que no hemos visto a lo largo del año ni hemos tenido interés, pero esta visita navideña será el rito de purificación que nos permitirá pasar otro año de la misma forma. Tenemos que hacer un derroche en la comida; en nuestra casa no puede faltar el marisco, el jamón, el turrón, el cava, todo aquello que esta religión ha elegido para nuestro gusto sin necesidad de ponerlo nosotros; en definitiva, esa comida tan placentera de la que acabará un alto porcentaje en la basura, en lo que tampoco repararemos, pues también parece ser otra de las necesidades cotidianas, otro rito.

Tenemos, en fin, que hacer un derroche de gastos durante un mes, lo que supondrá la purificación de los stocks de producción acumulados durante todo el año y abrirá un nuevo ciclo de nacimiento de nuestro dios: el dios del consumo. Es el becerro de oro al que hoy adoramos sin pararnos a pensar que con las sobras que tiramos en los países llamados ricos podrían alimentarse esas dos terceras partes de la humanidad que se mueren de hambre, de miseria e indignidad, además de someter a nuestro planeta a un deterioro por el que ya da signos de padecer un terrible cáncer. Si; ya se que damos limosnas a los necesitados de vez en cuando, lo que también forma parte de la ortodoxia, como cuando (según dicen) se exigía a los obreros chinos trabajar alguna hora más de forma gratuita para mandar el dinero a los trabajadores de Norteamérica, porque se morían de hambre.

Pero, qué nos respondería alguien a quién preguntáramos ¿por qué nos conducimos así? Cabe esperar que nos dijera simplemente: porque es Navidad y siempre ha sido así. Y es que, ya no podemos evitarlo, porque continuar, repetir esta liturgia innecesaria de consumo masivo, es la condición para que no paren las fábricas, para que no aumente el paro, porque no sabemos o no queremos conducirnos de otra forma sin prever que, en este maravilloso viaje interestelar, las propias estrellas no nos dejan ver las maravillas de la vía láctea.

No; siempre no ha sido así. Hubo una época en la que se aceptaba la finitud de la vida, en que se aceptaba la muerte de forma humilde, solemne: “Te alabo, oh Zeus, pues me acercas a ti ya viejo, cuando no puedo ver el cielo estrellado”. Hubo un tiempo en el que el ser humano tuvo su propia religión natural, sencilla, realista; que se preguntó por el “por qué” de las cosas desde su perspectiva humilde, personal, a pesar de que siempre hubo expertos fundidores de metales, chamanes, adivinos, sacerdotes de culto; en fin, los representantes del poder que ofrecían a los humildes la posibilidad de olvidarse de pensar, de dedicarse a trabajar para ellos y para quienes les ponían en lo alto de la pirámide social. Ellos ponían a Dios, aunque, seamos realistas porque desde siempre: el listo vive del tonto y el tonto de su tontería”. El problema está en que existe mucha gente que no tiene una tontería de la que vivir.

Sin embargo, es casi imposible pasar las fiestas navideñas sin pensar, aunque solo sea por unos instantes, en aquel por qué que arrastramos desde los inicios de la humanidad, si bien, y como decía Groucho Marx: “hemos salido de la nada para llegar a la última miseria”. Sí; hemos recorrido una larga etapa para darnos cuenta como Nietzche de que: “el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones”. Es inevitable seguir preguntándonos de vez en cuando un ¿por qué? que nos aterra desde siempre, aunque la riqueza nos lleve a creernos dioses y a construir pirámides monumentales para seguir siéndolo eternamente bajo ellas.

Hoy, las libertades del capitalismo y las no libertades del comunismo tienen al hombre aprisionado por igual en la religión consumista, solo que, los unos practicándola y los otros deseándola; en este paradigma parece que no hay ateos ni es necesaria la Inquisición, dado que la religión, ya formada y dotada de sus dogmas, pasa a ser un hecho cultural, de modo que incluso es bueno para la salud del alma el ir de compras a los grandes almacenes cuando nos sentimos deprimidos. Se verifica así que cumplir con la ortodoxia proporciona estabilidad emocional, nos permite cobijarnos bajo la protección de las normas sociales, nos alberga la conciencia colectiva, aunque esto sea tan distinto de lo que, solo a veces, nos recuerda nuestra conciencia individual.

Pero, existen otros momentos en los que también nos preguntamos ¿por qué? o, al menos, estamos tentados a ello: cuando comprobamos el saldo que arrojan nuestras cuentas bancarias después del usar las tarjetas para celebrar estas fiestas. Por un momento nos asaltan los negros presagios que arrojan esos saldos, pero, pronto, algo adormece los interrogantes que esa reflexión momentánea nos plantea: “el banco me pospone el pago de mis compras a tantos meses…”. Qué bien; incluso los logros de un sistema financiero tan moderno, refinado y sensible a los problemas que pueden atentar contra esta religión, vienen en nuestro socorro para evitar que una pregunta impertinente haga mella en nuestra conciencia. ¿Por qué tengo que preocuparme de las consecuencias de mis propias decisiones sobre consumo presente y consumo futuro? Faltaría más.

 Por si fuera poco, desde que un gobierno inventó la forma tan rentable de redistribuir socialmente la riqueza con la lotería de navidad (aunque lo hacía para financiar inminentes independentismos), vemos colas interminables que ocupan varias calles para poder adquirirla en una famosa administración de centro de Madrid. En ellas la gente tiene un comportamiento ejemplar; no se queja de nada y soporta el frío invernal con una paz y alegría indescriptibles, pues va a adquirir su billete, va a celebrar esa comunión que le da una alta probabilidad de que pronto posea su parcela de cielo. No es mala del todo esta forma de redistribución, porque es un impuesto voluntario para llenar las arcas de la hacienda. Por cierto, todos esperan que les toque “el gordo” para retirarse definitivamente del trabajo; ahora resulta que el trabajo es un mal social y el resultado del azar es lo deseable.

La metafísica es imposible como ciencia porque de Dios, del mundo y del alma no tenemos conocimiento empírico; pero, nos engañamos porque, indefectiblemente, algún día, queramos o no queramos, tendremos que reflexionar muy en serio sobre aquella proverbial sentencia de Pierre Gassendi: “Nací sin saber por qué. He vivido sin saber cómo. Y muero sin saber cómo ni por qué”.

                                                                                              Alfredo Martín Antona

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