COLMENAR VIEJO: EL “AHORRO MILLONARIO” QUE ESCONDE 20 AÑOS MÁS DE VERTEDERO

El alcalde vende como un triunfo lo que, en realidad, es una hipoteca para la salud y el futuro de los vecinos

El Ayuntamiento de Colmenar Viejo ha anunciado a bombo y platillo un convenio “histórico” con la Mancomunidad de Residuos del Noroeste: un pacto que, según el alcalde Carlos Blázquez, permitirá ahorrar “cerca de 70 millones de euros en las próximas dos décadas” y convertir la tasa de basuras en “una de las más bajas de España”.

Pero detrás de los titulares complacientes y la propaganda institucional, se esconde una realidad que el equipo de gobierno evita explicar: este supuesto ahorro económico se consigue a cambio de mantener 20 años más el vertedero y el futuro Complejo Ambiental en Colmenar Viejo, perpetuando los impactos ambientales, sanitarios y sociales que los vecinos llevan soportando más de cuatro décadas.

El acuerdo no es un logro: es un pago en especie, un intercambio desigual en el que Colmenar vuelve a poner el territorio, la salud de sus vecinos y su calidad de vida a cambio de un descuento contable.

¿DE DÓNDE SALEN LOS 70 MILLONES DE AHORRO?

El truco está en la matemática política, no en la mejora de la gestión

El convenio exime al Ayuntamiento de pagar la tasa de vertido, el impuesto de residuos y las tasas asociadas a emisiones de gases de efecto invernadero. Nada más.
Esa exención —que ahora se vende como un cheque en blanco— existe únicamente porque Colmenar acepta seguir siendo el municipio que acoge el vertedero y sus ampliaciones.

Lo que realmente ocurre es lo siguiente:

  • Colmenar pagaba 1,5 millones al año en tasas de vertido.
  • El Ayuntamiento afirma que esa cifra se duplicaría en pocos años por cambios normativos.
  • Si se proyecta el coste durante 20 años, aparece la cifra mágica: ≈70 millones.

Pero este cálculo extraordinario no es el fruto de una gestión brillante, sino de un sacrificio territorial enorme:
el municipio renuncia a librarse del vertedero para poder “ahorrar” lo que pagaría por tenerlo.

El alcalde lo presenta como un logro histórico —cuando en realidad es una compensación insuficiente por mantener un macrovertedero regional que ningún otro municipio quiere asumir.

LA REBAJA DE LA TASA DE BASURAS: EL POPULISMO FISCAL SIN NÚMEROS

El alcalde promete que Colmenar Viejo tendrá “una de las tasas de basuras más bajas de España”.
Sin embargo:

  • No se ha hecho público el importe de la tasa actual.
  • No se ha presentado cuál será la nueva tasa rebajada.
  • No se ha explicado sobre qué base se aplicará la supuesta rebaja.
  • No se sabe cuánto pagará de más o de menos cada vecino.

En la práctica, lo que ocurrirá es previsible:
primero se fija una nueva tasa municipal y luego se dice que ya está “rebajada”.

Una rebaja sin cifra y sin punto de partida es simplemente propaganda.

¿QUÉ DA COLMENAR A CAMBIO?

Prácticamente todo

El convenio, que se está usando como arma política, incluye obligaciones muy concretas y muy costosas para el municipio:

1. Mantener el vertedero 20 años más

Colmenar asegura la continuidad de:

  • el vertedero,
  • sus ampliaciones,
  • las plantas de tratamiento,
  • el futuro Complejo Ambiental,
  • el tráfico constante de camiones.

2. Facilitar todas las actuaciones urbanísticas necesarias

El Ayuntamiento deberá:

  • abrir accesos,
  • habilitar viales,
  • modificar planeamientos si la Mancomunidad lo exige.

3. Asumir vigilancia, inspección y control ambiental

Paradójicamente, Colmenar debe supervisar el propio complejo que aceptará acoger dos décadas más.

4. Realizar campañas educativas para mejorar la clasificación de residuos

Es decir, además de soportar el vertido, el Ayuntamiento ayudará a la Mancomunidad a que su sistema funcione mejor.

5. Colaboración institucional permanente

Cualquier proyecto que el organismo supramunicipal impulse contará con la cooperación obligatoria del consistorio.

En resumen:
Colmenar Viejo aporta territorio, urbanismo, control, servicios, imagen institucional…
A cambio recibe una exención de tasas que solo existe porque acepta seguir siendo el basurero regional.

LOS VECINOS, LOS GRANDES PERJUDICADOS

Olores, contaminación, tráfico pesado y un efecto directo sobre la salud pública

El convenio ignora algo fundamental:
los vecinos llevan 40 años soportando los efectos del vertedero.

Y ahora, sin proceso participativo real ni consulta ciudadana, el gobierno municipal compromete otros 20 años más de:

  • malos olores,
  • polvo en suspensión,
  • ruido constante,
  • tráfico de camiones,
  • riesgo de lixiviados,
  • emisiones de metano,
  • impacto nocivo en la calidad del aire.

Hablar de ahorro mientras se ignoran estos efectos no es responsabilidad política: es manipulación narrativa.

UN ACUERDO QUE AÍSLA A COLMENAR DEL RESTO DE MUNICIPIOS

Otros ayuntamientos de la Mancomunidad —Soto del Real, Manzanares el Real, Miraflores, Guadalix— han criticado el convenio por ser “desequilibrado” y “abusivo”.

Y no les falta razón:
solo Colmenar obtiene la exención porque solo Colmenar acepta las consecuencias.

El equipo de gobierno intenta colocar el relato de que presidir la Mancomunidad es un logro político, cuando la realidad es que preside una entidad que, gracias al convenio, ha asegurado la continuidad de su vertedero a coste mínimo… a costa de Colmenar Viejo.

SI TAN BUENO ES EL ACUERDO… ¿POR QUÉ NO PREGUNTAR A LOS VECINOS?

El alcalde insiste en que este convenio es “histórico”, “justo” y “beneficioso para Colmenar”.
Que mejorará la economía local.
Que bajará la tasa de basuras.
Que compensa 40 años de sacrificio.

Pero si realmente es tan bueno, tan positivo y tan oportuno…

¿por qué no someterlo a un referéndum vinculante y dejar que los propios vecinos decidan?

Si el acuerdo es tan magnífico como afirma el gobierno municipal:

  • ¿por qué evitar la participación ciudadana?
  • ¿por qué no permitir que los colmenareños elijan entre 20 años más de vertedero o buscar soluciones alternativas?
  • ¿qué miedo hay a la opinión pública?

La respuesta es evidente:

porque saben que la mayoría de los vecinos jamás aprobaría pagar el ahorro económico con su salud y su entorno durante dos décadas más.

Insistiendo en lo bueno que es el acuerdo, es imprescindible formular la verdadera pregunta:

¿Por qué ningún otro municipio recibe esta exención?

La respuesta es obvia:
porque ningún otro acepta convertirse en vertedero durante 20 años más.

El ahorro no es un premio:
es una compensación mínima por un coste máximo.

Miguel ángel Pedrosa Ruiz

Secretario General de TÚ ELIGES