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Las hojas nuevas de las higueras, abiertas al cielo como manos de niños recién asesinados

Destacado Las hojas nuevas de las higueras, abiertas al cielo como manos de niños recién asesinados

Esta tarde de abril hacía un sol de primavera; Las hojas de los árboles y la hierba tenían ese verdor de limpias, de recién brotadas del agua de la tierra.

Las pequeñas hojas de las higueras parecen manos de niños abiertas al cielo.

Y yo sentía ese amargo sabor del desamor sin ningún sentido concreto.

Este absurdo de los asesinatos de niños en masa, cada día.

Esta prepotencia repetida de esa plutocracia de los dirigentes de la OTAN, provocando la guerra nuclear.

Ese presidente francés autorizando el atentado terrorista en Moscú, en venganza por sus pérdidas en África.

Nuestros políticos internacionales llevan unas vidas tan absurdas, tan llenas de drogas, de miedo y de mentiras, que están pidiendo a todas horas que alguien acabe con sus vidas, y su forma de suicidio, es provocando la guerra nuclear. Sí.

La investigación de los mercenarios terroristas de Moscú, detenidos camino de Ucrania, ha llevado al presidente de Francia y ahora bombardean con drones la central nuclear rusa para tapar un escándalo con otro mayor.

Y así nos acostumbramos a que matar niños por cientos a la semana, en Palestina, nos puede pasar a nosotros cualquier día. A fin de cuentas, ¿Qué podemos hacer por más que nos quejemos?   

Antes que a los palestinos estuvieron, durante años, bombardeando a humanos rusos desarmados, en el Dombás. Antes bombardeamos a Yugoslavos. Y asesinamos a su presidente cuando aceptó acudir a juicio con garantías personales de todos los presidentes de la OTAN.

Y antes a todos los indígenas de Norteamérica. Y antes y después.

Todos callamos, y seguimos con nuestras vidas.

¿Quiénes somos? Somos lo que hacemos. Somos hijos de nuestros actos.  

Recuerdo muchas veces cuando llegó a la asamblea del PSOE local, recién salidos de la clandestinidad, un diputado nacional nuestro, a proponernos que montáramos empresas para que cuando ganáramos los ayuntamientos pudiéramos darnos todas las obras y todos los negocios. Estábamos sentados en bancos que nos había regalado, de la iglesia, el cura que amaba el evangelio, y la igualdad entre los hombres.

Y a mí me daba pena afearle a aquel hombre mayor, que nos estuviera proponiendo organizar una mafia de delincuentes, y se lo dije de la forma más suave que pude. “No me parece muy ortodoxo lo que propones compañero”

¡¡Qué sabrás tú niñato!! – me contestó airado-

Cuando estábamos en la cárcel y nos sacaban a fusilar cada mañana, el socorro rojo podía salvar a las viudas y los huérfanos de morir de hambre.

Y esta tarde, cuando ya volvía del campo, me imaginaba a aquel tipo, socio de Felipe González, pagados por la CIA, para acudir a Francia, con dinero, al congreso del PSOE. Uno de tantos traidores que sobrevivía a base de delatar a otros para que les fusilaran y torturaran.

Con Franco, y lo que sabemos ahora, el Socorro rojo, era un colador de delatores.

Y sí, se queda ese sabor amargo de ¿cómo nos engañaron y pretenden seguir engañándonos tanto?

¿Cómo puede haber seres humanos que gocen con el engaño y la destrucción de otros?

¿Cómo puede haber seres humanos que aún promuevan y provoquen cada día la guerra nuclear?

¡Somos seres eternos!

¿Cuántos del PSOE de aquellas primeras elecciones, se han hecho ricos empresarios, con la excusa de que los del PP lo hacían también?

¿Arruinando a cuanta gente honrada?

Y ahora estarán encantados de seguir con la OTAN, matando a seres humanos, a millones de seres humanos con cualquier excusa. 

¡Somos seres eternos!

Qué despropósito. Pobre gente. Cuánto dolor por delante

¡¡Ánimo!!  La verdad y la belleza también son eternas.  Y llenas de amor y de alegría.

Las hojas nuevas de las higueras, abiertas al cielo como manos de niños recién asesinados en Palestina para robarles sus tierras, se van a encontrar con Dios, lleno de amor infinito especial para ellos y sus padres.

Lo demás, en la perspectiva de ser eternos, son solo anécdotas.

Y PODEMOS seguir sonriendo, abiertos a la luz y a la belleza los días que nos toque seguir en el tiempo espacio este tan sorprendente.

Angel Luis Cancela Zapatero

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