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Sobre el demonio de los celos

  • Escrito por Angel Luis Cancela Zapatero

Decíamos ayer que si no existen los demonios, que si somos solamente nosotros, con nuestro subconsciente a cuestas ..CELOS

  Y hablando de ir a cuestas, el libro de las mil y una noches, que resulta que es un tratado de magia y de investigación del alma, -lo que viene a ser lo mismo por otra parte-, pues cuenta, en una de las aventuras de Simbad el marino, cómo en uno de sus naufragios, un enano le invita a comer y a beber, y cuando se despierta se le encuentra abrazado con las piernas a su cuello, y desde allí le dirige haciéndole desmayarse y sentir un dolor horrible cada vez que pretende liberarse de él.

  El comportamiento del enano gorrón, se parece mucho al de cualquier adición, tabaquismo, alcoholismo, opio.., pero resulta muy acertada la imagen de un ser diferente, o demonio, a la hora de pretender librarse de él. Como alguien con una voluntad distinta a la tuya y con capacidad de controlarte y producirte dolor.  

La esencia del horror de la situación, es esa voluntad distinta a la tuya.

Recuerdo un día que estaba haciendo ayuno, y estaba distraído leyendo. Y, de repente, estaba en la cocina, con la puerta abierta del frigorífico. Sin que nadie me hubiera pedido permiso.  

Aquí podríamos entrar en el problema de la identidad y la identificación, pero es menos interesante. Para mí, la clave está en los programas de comportamiento.

  Yo no sé hacer lo que sabe hacer mi hígado, ni mi oído, ni reponer un simple glóbulo rojo. ¿Quién es el que sabe hacerlo y lo hace continuamente? Alguien distinto de mí. Resulta obvio. Y con mucha más información de la que yo dispongo.

Y, lo que es más grave. También decide quien me gusta y me resulta atractivo o repelente. Con quien me siento feliz o desgraciado. De quien me enamoro, y a quien le llevo siempre la contraria.

¿Qué es entonces mi libertad? ¿De qué soy responsable, si yo no decido nada por mi cuenta?

¿Dónde está mi seguridad, si no sé quien soy, y alguien –distinto de mí mismo- decide por mí hacia donde voy y donde me paro?

Ahí entra el vértigo. Y del vértigo el pánico.

Y, como no sabemos, obedecemos al primer listo capaz de hablarnos dentro de la mente. Un simple telépata. Algo que somos todos.

Me llamaron un día, a ver si podía ayudar a un hombre que no paraba de escuchar en su cabeza, que se tirara por la ventana.

Un programa de pensamiento. Un demonio.

Para parar el pánico que nos provoca un programa de pensamiento, tengo que imponer otro diferente.

Echar al demonio que me hace sufrir, para que llegue el ángel que me hace sentirme bien.

El programa que nos hace sentirnos bien es el de creer que controlamos todo, que sabemos todo, y que somos nosotros, y solo nosotros los que decidimos qué pasa en nuestra vida.

Tan abrumadoramente ingenuo y tan universalmente implantado.

Así que, dentro de este programa, están principalmente mi mujer y mis hijos, mis padres, y la gente a la que quiero, a los que realmente son los importantes para mí.

Así que …, me identifico con ellos, como hago con el cuerpo que habito, y los llamo míos, y, de ninguna forma acepto que puedan ser diferentes como a mí me conviene que sean, es decir, como creo que deben ser.

Y, si mi mujer, se comporta como ella misma, como la resulta natural comportarse de acuerdo con su naturaleza individual, y sonríe a un hombre atractivo, por ejemplo, yo lo siento como un daño directo a mí mismo, en el rango de peligro de pérdida de la vida. Y siento el pánico de que no controlo, de que no sé todo, y tengo que remediarlo a la mayor urgencia y a cualquier precio.

Como si entran dos extraños en mi casa y se van llevando todo lo que les apetece.. , necesito que las cosas tengan un orden, que me permitan seguir creyendo que mi vida está en mis manos.

Cada programa mental FALSO es un demonio que me va a torturar en cuanto pueda, es el enano de Simbad apretándome el cuello. 

La verdad os hará libres. Enseñaba el Evangelio.

¿No seré yo el demonio que habita el cuerpo, el ser ajeno que le impone comportamientos indeseables para él?

Y, si fuera así, como parece que es, me vendría muy bien saberlo.

También convendría saber que la palabra demonio originalmente significa dios, y que, siguiendo con el evangelio, y la vida eterna, y la de ser hijos de dios, y ser dioses, … también nos vendría bien poder librarnos de programas mentales que nos provocan tanto dolor y tanto miedo …

Cualquier adolescente a los catorce años, ya ha tenido muchos más de catorce cuerpos diferentes, parece evidente que él, -el que ha sido el mismo, el dios que los habita- es alguien distinto de su cuerpo.

Y que, si no se posee a sí mismo,   tampoco tiene ningún sentido que pretenda poseer a nadie.

El demonio de los celos, es el que causa decenas de miles de muertas por violencia, a la que llamamos doméstica.

Cada año, mueren decenas de miles de personas/mujeres poseídas por programas mentales falsos y enfermizos que las enferman y acaban matándolas.

Habría que ir pensando en hacer público que ese programa mental, romántico, del amor de mi vida, como parte mía, de los dos una sola carne y una sola alma, es una enfermedad mental que culmina en decenas de miles de personas asesinadas cada año.

Ninguna persona puede limitarse a ser la idea de esa persona. Ni contigo mismo, ni con las personas a las que quieres. ¡Reconoce que no sabes quien, ni qué eres! Y, a partir de ahí, podrás descubrir, aprender.

Porque, cuando crees que sabes, no aprendes, no puedes aprender.

Somos mucho más que ninguna idea. ¿por qué vas a convertir a las personas más importantes para ti, en algo tan sin valor como una idea, que llega y pasa y se olvida..? ¿por qué vas a seguir creyendo que tus propios límites son los de tus ideas más simples y vulgares?

¡Sálvate! Y no vuelvas a tener celos, no vuelvas a creer que puedes ser propietario de algo, y mucho menos de alguien. Sólo siente la gratitud de ser amado por quien sea que te ame. 

Ángel Luis Cancela Zapatero

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