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¿POR QUÉ LE LLAMAN AMOR, CUANDO QUIEREN DECIR SEXO?

  • Escrito por Juan Carlos Vazquez Luna

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El título del artículo reproduce una frase dicha por Groucho Marx, allá por 1935, y me sirve como excusa para hablar de los dos grandes motores que han movido la humanidad: el amor y el sexo.

Descubriremos qué diferencia existe entre uno y otro, que la hay, aunque puedan ser complementarios.

Así mismo, veremos qué beneficios aportan para la salud. Por ejemplo, como adelanto, os diré que el sexo combate el estrés y reduce el dolor de cabeza. ¡Queridas amigas!, tendréis que cambiar de táctica, cuando digáis “no me apetece, me duele la cabeza”. A partir de este artículo, vuestro compañero os dirá “vamos a la cama y te ayudaré a que se te quite”.

Los procesos de enamoramiento y de deseo sexual tienen unas fases que involucran a un proceso hormonal ineludible. Todos los seres humanos funcionamos exactamente igual sin distinción de raza, nación o religión. Si me dices “yo no he reconocido en mí eso que me estas contando”, sencillamente te diré que no te has enamorado de esa persona o que el sexo con ella no te interesa. Por supuesto, que la razón está por encima de esas banalidades biológicas pero los neuroquímicos de la felicidad. ¡¡¡Hacen que sienta tan bien estar enamorado!!! que el cerebro busca la manera de conseguir más. Los neuroquímicos hacer su trabajo sin palabras, y nosotros buscamos palabras para explicar la locura de nuestras motivaciones.

“Mi esposa es un objeto sexual. Cada vez
que le pido sexo, ella objeta”. Bob Hope

Habréis observado que al referirme a que todos funcionamos igual no he mencionado “sin distinción de sexo…”, sencillamente porque hay algunas sutiles diferencias, en cantidad y tipo de hormonas. Podremos decir, sin riesgo a equivocarnos, que el cerebro femenino gracias a las pequeñas diferencias en el proceso hormonal, afecta a las sinapsis (uniones neuronales) y está más evolucionado y mejor adaptado. Son socialmente más calmadas e intuitivas, tienen mayor fluidez verbal, mejor coordinación motora, mayor velocidad en la percepción e identificación de objetos, menor agresividad y en general tienen mayor inteligencia emocional (¡lo siento chicos!).

Algún día publicaré mi ensayo: “El hombre, sujeto biológico obsoleto”. Sé que publicarlo supondrá mi inmediata expulsión de los “machotes” de la raza humana.

“El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo
de maravilla con la naturaleza”. Marilyn Monroe

El Amor. “Es hielo abrasador. Es fuego helado. Es herida que duele y no se siente”, así definía Quevedo la emoción del amor. Es una de las sensaciones más extraordinarias de las que puede disfrutar el ser humano y los compuestos químicos que segregamos cuando sentimos amor pueden ser más adictivos que una droga.

¿Cómo nos enamoramos? Y ¿Por qué de una persona y no de otra? Antes de que una persona se fije en otra, el cerebro ya ha construido un molde de circuitos neuronales que determinarán de quién nos debemos enamorar. Cuando encontramos a la persona que se asemeja a ese modelo, se segregan una serie de hormonas que nos hará padecer algo parecido a un síndrome muy parecido al de un trastorno obsesivo-compulsivo. Tus hormonas te acaban de atrapar y es imposible escaparse.

Se ha experimentado con ratas a las que se les inyecta un determinado coctel hormonal delante de un determinado macho. Posteriormente, la rata identifica al macho entre una multitud y se siente apegado a él de por vida. ¡Menuda putada!

“Dios inventó el coito, el ser humano inventó el
amor”. Hermanos Edmon y Jules De Goncourt

Fase inicial: Flirteo (la acción de las feromonas). Esta es la parte más lamentable para el sexo masculino y, por un cierto corporativismo, no me detendré mucho en ello. Para sacar el tema a otro terreno de juego, pensar en lo que hacen los machos de otras especies y después lo trasladáis a una Disco un sábado noche y lo que sucede después de que, supuestamente, os habéis ligado a una mujer.

Si habéis visto algún documental de la 2, sabéis de lo que estoy hablando. Esos ciervos en la berrea, dándose topetazos con los cuernos. Y los pajaritos, construyendo ridículos nidos, mostrando su colorido plumaje y piando como si les fuera la vida en ello, todo para que la hembra les haga caso. ¡Nosotros hacemos lo mismo, segregando feromonas a tutiplén!

Compañeros, jamás, repito, jamás hemos ligado; son ellas las que aceptan el color de nuestras plumitas o si la berrea es la adecuada. ¡¡¡Nos han engañado!!! “Don Juan Tenorio” nunca existió ni pudo existir, ¡es mentira!

“Los hombres son como los váteres: o son
una mierda o están ocupados”. Popular

Primera fase del Amor (dopamina, serotonina…). Es el momento de las fantasías desbocadas, en el que atribuimos cualidades extraordinarias a nuestro ser amado debido al bienestar que nos produce su cercanía debido al coctel de hormonas.

Podemos sufrir alguno o todos estos efectos: dificultad en la atención y concentración, pérdida de la noción del tiempo y la realidad, simplemente cogiendo la mano de la persona amada se es menos sensible al dolor, se altera el cadencia del paso andando más despacio, el ritmo de los latidos del corazón se acompasan con los del amante (parece una cursilada, pero es real), las mujeres hablan en un tono de voz más fino en presencia del ser amado, se produce visión túnel fijando nuestra atención en nuestro amor y dejando borroso lo que le rodea (de ahí la frase “el amor es ciego”)…

Segunda fase (oxitocina, endorfina, vasopresina,…) El apego, mantenerse juntos. En esta etapa hay más trato y actividades en común creándose un vínculo emocional y sexual. En esta fase aparece la feniletilamina (de la familia de las anfetaminas) la droga del amor duradero, también presente en el chocolate. Por eso cuando tenemos “mal de amores”, es decir: no nos corresponden o no tenemos sexo, comemos chocolate compulsivamente.

Como curiosidad os diré, posteriormente a haber mantenido una relación sexual con vuestra pareja, debido a esa diferencia hormonal hombre-mujer, se produce el siguiente efecto: La mujer, la mezcla de oxitocina con estrógenos la hace sentirse cariñosa y conversadora, el hombre la mezcla de oxitocina con testosterona provoca una enorme necesidad de dormir. ¡Chicas!, después de una sesión de sexo si nos oís roncar, disculparnos, nos han podido las hormonas.

“El amor es un arte que nunca se aprende
y siempre se sabe”. Benito Pérez Galdós

El Sexo. ¿Qué os voy a contar yo del sexo que no sepáis? Lo que si os voy a contar es la maravilla que es el sexo para la salud. De momento os diré que las hormonas sexuales (estrógenos, progesterona, testosterona) se sintetizan a partir del colesterol. Es decir, practicando mucho se mantiene el colesterol bajo.

- A nivel Cardiovascular y Respiratorio

Las personas que mantienen una frecuencia de relaciones sexuales tres o más veces a la semana reducen en un 50% su riesgo de sufrir un ataque cardiaco.

- A nivel Hormonal

En un orgasmo, los niveles de ciertas hormonas son 5 veces mayores de lo normal. Los altos niveles de dichas hormonas han sido asociados con la longevidad, el crecimiento de masa muscular y la prevención de la depresión.

- A nivel Circulatorio

El sexo es una maravillosa actividad física, por lo tanto mejora la circulación sanguínea, linfática y el retorno venoso, lo que significa órganos mejor oxigenados, por ende en mejor funcionamiento, y la eliminación de toxinas del cuerpo.

- A nivel Inmunológico

Las personas que mantienen relaciones sexuales con frecuencia tienen más altos niveles de inmunoglobulina. La inmunoglobulina es un anticuerpo que colabora en el combate de diversas infecciones, pues es la encargada de reforzar el sistema inmunitario.

- A nivel Analgésico

Las descargas de placer provocan inmediatamente que los niveles de oxitocina aumente sus niveles hasta 5 veces alivia dolores de diversos tipos, como por ejemplo el típico dolor de cabeza.

La estimulación del punto G, aumenta el umbral del dolor en las mujeres, lo que las hace capaces de soportar hasta el doble del dolor. Mitiga los dolores del tedioso Síndrome Pre Menstrual

No quiero aburriros con más beneficios del sexo, pero la ciencia ha constatado bastantes más, tales como la prevención del cáncer de próstata, etc…

“El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como
experiencia vacía es una de las mejores”. Woody Allen

Concluyendo. Queridos, queridas, amaros mucho y bien que la vida es corta; incluso amaros los unos sobre los otros, y si esto último no es posible sigamos lo dicho por James Joyce en su Ulises “…todo hombre su propia esposa o una luna de miel en la mano…”

Un artículo de: Juan Carlos Vázquez Luna

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