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Mi nietecita autista

Destacado Mi nietecita autista

Llevo muchos años sin pedirle nada a Dios..

  Porque hubo un día en el que accedí a sentir el amor de Dios por cada criatura, incluido yo, y me di cuenta de que cualquier cosa que ocurriera, guiada por ese amor, debía ser lo mejor que nos podría pasar.

Con lo que deduje que lo más razonable era quedar en sus manos y aceptar lo que llegara como lo mejor. Pasara lo que pasara. Confiando.

  Y andaba hoy, pensando en el mal en el mundo.

 Y en la alternativa a que no le hubiera, a que siempre floreciera la primavera y la salud más espléndida, y brillara la verdad por sí misma.

  Y bueno seríamos como piedras, cada uno en su sitio, como planetas en sus órbitas, como moscas, lechugas o saltamontes. Cumpliendo sus ciclos.

  Luego el mal es el estímulo para nuestra propia creación como dioses, como parte de la conciencia de la creación.

Haciéndonos, modificándonos. Revelándonos y rebelándonos.

 ¿Y entonces?

Los cientos de miles de miles de millones de euros y energía humana que gastamos la humanidad en fabricar armas cada día, para destruir humanos y al propio planeta..

¿Son parte del mal necesario, o de la locura de que nunca sirvan para nada?

 ¿Y la mentira de hacer tratados que nunca se cumplen?

Son nuestra oportunidad de enfrentarnos a ellos.

 Quizás solamente por darnos la oportunidad de volver al corazón de Dios con la dignidad de haberle defendido al defender la verdad y a los que Él ama. De volver a nuestra propia presencia sin avergonzarnos de nosotros mismos. Porque, aunque Dios nunca nos condena, nosotros sí.

El caso es que mi nietecita autista, está pasando por una crisis de dolor, en la que se pega cabezazos contra la pared, y grita de dolor, y se agarrota las manos. Y no duerme apenas más que dos horas cada noche.

Y sus padres, aún sufren más, de no poder evitarlo.

Y sé que, en el corazón de Dios, cualquier cosa que quieras, se cumple.

 Y, aunque sé que no se puede acceder a Él con deseos, ni pensamientos de aquí, me siento culpable de no intentarlo.

En el Tao, en la unicidad sufí, en la paternidad de Dios cristiana, en todos los casos Dios está disponible y unido al propio Dios interior.

Y, en mi propia experiencia, sé que estamos siempre, a la vez, allí y aquí. Siendo parte de Él, y viviendo esta aventura de la confusión, de la ausencia, de la indigencia, y la temporalidad del cambio continuo.

 De forma que Él, siempre desbordante del mejor amor, siempre va a querer lo mejor para cada uno. Con tanto respeto que nunca va a hacer algo para nosotros, que no le pidamos. Que nosotros mismos no intentemos.

Así que, sí, decidí pedírselo. Y pedírselo al Espíritu Santo de mi propia nietecita, para que lo permitan, para que permitan su curación.

Y sí. Con la geopolítica, y el cambio climático, también.

Si siento como Él siente, podemos cambiarlo todo.

Aceptemos nuestro Espíritu Santo, unido al Dios único y creador de todo el Universo, con todos los demás Espíritus Santos, o dioses, y hagamos la rebelión definitiva. ¡Pidamos por todo lo que surja de nuestro amor!.

“Pedid y se os dará. Llamad y se os abrirá” ¡Adelante!

Una humanidad unida, sin países en guerra, sin élites que exploten a las mayorías. En equilibrio, en colaboración de amor y alegría, como es nuestra naturaleza. ¡Creciendo todos en ciencia y en conciencia con toda la vida!

 

Ángel Luís Cancela Zapatero

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Madrid

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