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ODA a la Vida

  • Escrito por Angel Luis Cancela Zapatero

Luvia

Ayer, dos de junio del 17, ja,ja, el único que teníamos.

Llevé un viaje de agua al campo con la furgoneta, até al perro negro que se come las gallinas, les eché pan y unos huesos de casa, solté a las gallinas y los pollos, las puse comida y cogí los huevos. Eso sí, después de quitar a las dos gallinas que se juntan a incubar cualquier huevo que ponen las otras.

Y me puse a regar, cubo arriba y cubo abajo. Empezaba la tormenta. Olor a pasto seco y mojado, ráfagas de aire y un retumbar aún lejano de truenos entre las nubes negras.

Como voy de árbol en árbol por los senderos de mis propios pasos, un silbido en la hierba, entre tanto silbar del viento, apenas debía oírse, apenas puedo decir que lo oyera, pero me volví para verla, del propio color de la hierba, con la cabeza alta y enroscando el cuerpo, pensé en sacar el móvil para hacerla una foto, pero enseguida se deslizó entre la hierba y ya sólo era movimiento.

En el siguiente rosal, un paso más adelante, de entre la hierba del pie, una serpiente igual, quizás más larga se iba en la misma dirección que la anterior.

Para ellas también es importante la primavera.

Me gusta el sabor de lo auténtico, de lo antiguo que sobrevive entre nosotros.

Luego me pilló la lluvia fuerte al lado del gallinero de abajo, y aguanté hasta que tuve que meterme dentro porque el aguacero y el viento me estaban empapando a pesar del metro y medio de techo abierto.

Pero aún, antes de reconocer que me estaba empapando, mientras aguantaba, por el gozo de la contemplación, brilló un bello relámpago, y a los muy pocos segundos el trueno, mientras contaba, por la costumbre de contar de niño, para saber la distancia ..

Y el cuerpo se sobresaltó.

A mí me gusta la naturaleza a lo bruto, desbordante.. y me sorprende siempre  ese sentir del cuerpo diferente.

Como si hubiera estado mi perro a mi lado y se hubiera asustado, mi cuerpo se asustó, como alguien distinto.

Y volvió a brillar el relámpago, y le atendí al cuerpo, y sentí el miedo que corría por él, esperando al trueno.

¿tú eres tonto? -Le dije- Cuando suena el trueno, el rayo ya ha pasado, no hay nada que temer.

Mientras recordaba a mi padre que decía eso de las balas del frente a las que se oían silbar. La que oyes es que ya ha pasado.

Y el relámpago es bonito.

Cuando escampó me encontré una gallina completamente empapada, fuera del gallinero.

Cada animal es un mundo. Estaban abiertas las puertas, se había quedado fuera porque quiso, porque la gustaría mojarse..

 

Ángel Luis Cancela Zapatero

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