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HOMENAJE A GLORIA FUERTES EN LA LIBRERÍA CABÁS

  • Escrito por miguel

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Los pasados días 18 y 19 de abril tuvo lugar en la librería Cabás de Colmenar Viejo (C/ Mosquilona nº:74) un acontecimiento cultural y literario de primer orden. Con motivo del1 centenario del nacimiento de la gran poetisa española Gloria Fuertes se llevó a cabo un homenaje en su recuerdo que, a través de la lectura de sus versos (principalmente los publicados en el Diccionario Estrafalario, uno de los últimos poemarios que escribió) dio nueva vida y nuevas voces a la obra de esta autora imprescindible en la literatura española del siglo XX. En cierto modo ella misma también participó en el acto a título póstumo desgranando y recitando esos poemas en una grabación que nos hacía vibrar con los timbres de su voz madura y tierna.

Mención especial quiero hacer aquí a nuestra anfitriona Marisa Aldea, promotora del encuentro y pionera en realizar este tipo de eventos para los que suele habilitar su librería como un espacio familiar y acogedor donde todos nos sentimos a gusto. Marisa es de esa estirpe de libreros que ya no quedan: amante de su oficio, mujer culta y discreta donde las haya, cuida con detalle y mimo a todos los que nos asomamos a otear libros por sus estanterías. Allí cada volumen parece querer abrirse a nuestros ojos y, desde el más humilde al más famoso, decirnos que en sus páginas tiene algo que contar, que con ellos siempre podremos aprender y 2disfrutar. Pero lo que hace a Marisa una librera muy particular es su dedicación y su amor por cierto tipo de público; el público más exigente, aquel que no se conforma con cualquier mamotreto, aquel que le pide a un libro que le de algo más que palabras: emociones. Hay que saber muy bien qué ofrecerle a este público tan difícil de convencer para que le guste aquello que va a leer, pues se puede aburrir fácilmente y abandonar todo empeño en descifrar cada frase, ya que le suele suponer un gran esfuerzo leer lo que no le gusta. Como habéis adivinado este público son las niñas y los niños. Marisa lleva muchos años fomentando en este público infantil la pasión por la lectura, consigue despertar su interés y curiosidad por todos los secretos que se esconden detrás del abecedario y sabe que, con el tiempo, muchas y muchos recordaran con cariño esta librería tan especial y todo lo que aprendieron y disfrutaron en ella gracias a su inquieta librera.

Decía al principio que este homenaje a Gloria Fuertes era un acontecimiento literario de primer orden, y no porque en él se contara3 con la presencia de grandes “sabios y doctores” (citando a la propia homenajeada en un villancico suyo muy conocido) e ilustres personalidades del mundo de la cultura; sino porque los principales protagonistas del acto fueron precisamente las niñas y los niños. Ese público tan exigente se esforzó en esta ocasión por recitar en voz alta y con su mejor pronunciación los poemas del Diccionario Estrafalario que su autora escribiera hacia el final de su vida pensando especialmente en ellos, para que, jugando con la imaginación, aprendieran a darle nuevos significados a las palabras, y un sentido distinto, enriquecedor y creativo al propio vocabulario, liberándole del corsé académico que “limpia, fija y da esplendor” pero que también limita las posibilidades del lenguaje.

Fue todo un acontecimiento para fomentar el aprendizaje de la lectura entre los más pequeños, para orientarles hacia la cultura y el pensamiento humanista que encierran los libros, esos preciosos objetos con vida propia que han quedado marginados en este mundo dominado por las pantallas y el imperio de lo audiovisual; imperio que muchas veces   conduce a los jóvenes, ya desde su infancia, de forma adictiva a su propia enajenación como personas. Reivindicar un espacio propio para los libros frente al avance indiscriminado y a veces aniquilador de las nuevas tecnologías (“mi objetivo es que el papel desaparezca” decía Bill Gates en una entrevista) es una ardua y loable labor que nos hace 5admirar a aquellas personas que la llevan a cabo con tanto afán como Marisa Aldea. Y qué mejor que recurrir a la mejor poeta infantil en lengua castellana, con motivo de su centenario, para que los niños se acerquen a la lectura y aprendan a amarla. La propia Gloria Fuertes alcanzó gran popularidad en los años 70 del pasado siglo gracias a su participación en programas infantiles emitidos por TVE (la única cadena de la época); pero estos programas estaban destinados a inculcar de forma didáctica en su párvula audiencia la ilusión y el interés por los libros; y no a sustituirlos o incluso a eliminarlos del imaginario infantil, que es lo que sucede actualmente con algunos productos audiovisuales de gran implantación y dudosa intencionalidad educativa como son la inmensa mayoría de los video-juegos.

En el homenaje leyeron poemas de Gloria niños y mayores, con una diferencia sutil pero importante entre ambos tipos de lectores.8 Mientras los adultos nos limitábamos a declamar el texto escrito buscando más bien (como si hiciera falta) animar a los pequeños para quitarles su timidez, independientemente de aquello que nos trasmitiera cada verso; los niños los leían con avidez, esforzándose, a pesar de su corta edad, por no equivocarse y que la lectura fuera fluida, indagando en el contenido de cada frase, en el significado de cada vocablo, descubriendo imágenes y sensaciones. Muchas y muchos insistían en seguir leyendo nuevos poemas, los más grandes ayudaban a los más pequeños si se trababan o les costaba pronunciar alguna palabra (una solidaridad latente en los mismos versos que estaban leyendo) alguno incluso se atrevió a recitar de memoria. Poemas aprendidos y aprehendidos que ojalá permanezcan en su recuerdo a lo largo de los años.

7De todos los géneros literarios probablemente la poesía sea el más difícil de cultivar y dentro de este, a pesar de su aparente sencillez, la poesía infantil sea la más compleja. Pero al mismo tiempo es el género más vivo y más cercano, el que nos llega más profundamente al corazón. Gloria Fuertes supo penetrar a través de sus versos en el alma de los niños como ningún otro poeta había sabido hacerlo antes y como ningún otro ha vuelto a conseguirlo a día de hoy. Sus libros, que estuvieron presentes en todas las aulas infantiles de este país durante décadas, educándonos en el arte poético a generaciones, cayeron en desuso, no se sabe muy bien por qué, después de su muerte a finales de los años noventa. Ojalá este homenaje, junto a otros actos que se están organizando con motivo del centenario, sirva para rescatarlos del olvido y volvamos a ver sus poemas llenando los cabás camino de las escuelas.

 

Colmenar Viejo, a veinticuatro de abril de dos mil diecisiete.

 

Pablo Nacarino Hernández.

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