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El Otoño

  • Escrito por Angel Luis Cancela Zapatero
  • Categoría: Cultura
  • Visto: 162

otoño

Ayer fui al campo con prisas.

A finales de noviembre se hace de noche enseguida.

Les puse de comer a los perros y a las gallinas.

Y les eché a unos cuantos árboles, abono para el invierno, de lo que queda debajo de las encinas del camino.

Y como, aún hacía sol, y llevaba muchos días sin pararme a rezar, me animé a sentarme en la piedra al lado del arce.

Así que me saqué el móvil del bolsillo, me senté con las piernas cruzadas, mirando al pico, y a la sierra, a la parte más agreste del paisaje, y me puse a invocar.

Mamá Dios, que eres los cielos y la tierra,

que eres todo lo que existe, conmigo incluido,

que eres la vida en todas sus formas,

y la conciencia de fuera y de dentro de mí,

 

 éste es tu reino,

y esta realidad es tu voluntad amorosa cumpliéndose… ,

 

 y ya hay otra luz,

y los dos perros se acercan tan contentos a lamerme las manos .., y me los tengo que quitar amablemente,

 firme, ¡fuera!   

Y la sonrisa ya me llena la vida.

La comprensión de que no es solamente su voluntad sino su voluntad amorosa.

Y el sabor del amor me invade.

    ¡Dame Tu presencia!  

Y mi cuerpo se empieza a reír, y le dejo reírse, y disfruto del gozo de las carcajadas.

Y ya no hay nada más que pensar ni verbalizar,

sólo sentir

la belleza del otoño,

la belleza de todo lo que existe en Su Presencia,

en mi presencia siendo parte de su amor.

Y el cuerpo se quiere mover,

y le dejo ir a hacer fotos de cómo brilla la flor del suelo en pleno otoño, y las hojas amarillas del albaricoquero,

porque el cuerpo también contempla,

sorprendido de tanta belleza

tan allí mismo.

y el yo, amado, se expande y se mezcla con todo el ser,

incluido el del que hace fotos al pasto seco ..

Cae la tarde, con esa euforia de sentirse amado, y cojo la furgo para volver.

   “No hay más belleza en cien primaveras, que en un minuto de otoño contigo”.

 Le digo a Dios, mientras conduzco, ya volviendo.

Y aún de un enebro del camino, subiendo la cuesta,

levanta el vuelo un buitre joven, y se perfila volando a mi lado contra el atardecer

 

Angel Luis Cancela Zapatero

ODA a la Vida

  • Escrito por Angel Luis Cancela Zapatero
  • Categoría: Cultura
  • Visto: 304

Luvia

Ayer, dos de junio del 17, ja,ja, el único que teníamos.

Llevé un viaje de agua al campo con la furgoneta, até al perro negro que se come las gallinas, les eché pan y unos huesos de casa, solté a las gallinas y los pollos, las puse comida y cogí los huevos. Eso sí, después de quitar a las dos gallinas que se juntan a incubar cualquier huevo que ponen las otras.

Y me puse a regar, cubo arriba y cubo abajo. Empezaba la tormenta. Olor a pasto seco y mojado, ráfagas de aire y un retumbar aún lejano de truenos entre las nubes negras.

Como voy de árbol en árbol por los senderos de mis propios pasos, un silbido en la hierba, entre tanto silbar del viento, apenas debía oírse, apenas puedo decir que lo oyera, pero me volví para verla, del propio color de la hierba, con la cabeza alta y enroscando el cuerpo, pensé en sacar el móvil para hacerla una foto, pero enseguida se deslizó entre la hierba y ya sólo era movimiento.

En el siguiente rosal, un paso más adelante, de entre la hierba del pie, una serpiente igual, quizás más larga se iba en la misma dirección que la anterior.

Para ellas también es importante la primavera.

Me gusta el sabor de lo auténtico, de lo antiguo que sobrevive entre nosotros.

Luego me pilló la lluvia fuerte al lado del gallinero de abajo, y aguanté hasta que tuve que meterme dentro porque el aguacero y el viento me estaban empapando a pesar del metro y medio de techo abierto.

Pero aún, antes de reconocer que me estaba empapando, mientras aguantaba, por el gozo de la contemplación, brilló un bello relámpago, y a los muy pocos segundos el trueno, mientras contaba, por la costumbre de contar de niño, para saber la distancia ..

Y el cuerpo se sobresaltó.

A mí me gusta la naturaleza a lo bruto, desbordante.. y me sorprende siempre  ese sentir del cuerpo diferente.

Como si hubiera estado mi perro a mi lado y se hubiera asustado, mi cuerpo se asustó, como alguien distinto.

Y volvió a brillar el relámpago, y le atendí al cuerpo, y sentí el miedo que corría por él, esperando al trueno.

¿tú eres tonto? -Le dije- Cuando suena el trueno, el rayo ya ha pasado, no hay nada que temer.

Mientras recordaba a mi padre que decía eso de las balas del frente a las que se oían silbar. La que oyes es que ya ha pasado.

Y el relámpago es bonito.

Cuando escampó me encontré una gallina completamente empapada, fuera del gallinero.

Cada animal es un mundo. Estaban abiertas las puertas, se había quedado fuera porque quiso, porque la gustaría mojarse..

 

Ángel Luis Cancela Zapatero

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