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EL SABLE DE SIMÓN BOLÍVAR

Hace poco me preguntó un amigo cuál era la verdadera razón de mi fobia por Podemos. No recuerdo bien qué respondí. Supongo que echaría mano del mal ejemplo que supone llegar a la política para hacer lo mismo que criticaban a “la casta”: permanecer en el poder indefinidamente, acaparar dos o tres cargos a la vez, no limitarse el sueldo, enchufar a sus palmeros y enriquecerse sin tasa; supongo que, además, le mencionaría a mi amigo la manera de ascender en el Partido las tan feministas mujeres de Podemos: haciéndose compañeras sentimentales del Máximo Jefe, o íntimas amigas de la compañera del Máximo Jefe; supongo que le hablaría a mi amigo de ese extraño fervor de Podemos por todos los dictadores marxistas bolivarianos, esos que han arruinado a sus respectivos países y exiliado a su propia gente; supongo que le mencionaría esa curiosa costumbre de declarar “alertas antifascistas” cuando pierden elecciones; supongo, también, que le pondría sobre la mesa los violentos escraches de Podemos a sus oponentes políticos, mientras denuncian lastimeramente que luego les apliquen a ellos el mismo “jarabe democrático”;  y, muy posiblemente, supongo que también le mencionaría a mi amigo la fatal contradicción de que Podemos, un presunto partido de izquierda internacionalista (su himno se llama “La Internacional”), camine de la mano de los nacionalismos separatistas catalán y vasco, tan propensos al terrorismo y a los golpes de Estado.

Digo todo esto porque, si la memoria no me falla, obvié lo más importante en el diálogo con mi amigo: Podemos es un partido al que “le ponen” los malos. Así de simple. Así de sencillo. Y punto.

Echenique manifestó en redes sociales su total apoyo a los “antifascistas” que en ese mismísimo instante estaban quemando Madrid y Barcelona: chusma anarquista de la peor especie, de esa que hace la “robolución” robando televisores de plasma.

Podemos presentó a la alcaldía de Ávila a una señora que había cumplido una larga condena por asesinar fríamente a su novio.

Podemos era el defensor y el valedor incansable del ahora encarcelado Rodrigo Lanza, un indeseable venido desde Chile para dejar parapléjico a un policía municipal de Barcelona y asesinar a sangre fría a un hombre de Zaragoza.

Podemos quiere que pongan en libertad a los “pobres chicos de Alsasua”, unos tipos detestables que apalizaron en un restaurante navarro a dos guardias civiles y a sus novias, mientras los guardias y sus respectivas parejas cenaban allí sin meterse con nadie.

Podemos se niega a que los violadores múltiples y los asesinos de niños cumplan la prisión permanente revisable.

Podemos, en total sintonía internacional con Corea del Norte, Cuba, Venezuela y China, quiere que Ucrania acepte sin defenderse su invasión por la Rusia de Putin.

Y Podemos desea que, cuando los maleantes okupan tu casa, te resulte sumamente dificultoso (si no imposible) recuperarla.

Eso es Podemos. Lo demás son canciones. Y nada de lo supuestamente bueno que puedan llevar a cabo desde el Gobierno de España puede tapar lo evidente: a Podemos “le ponen” los malos.

Podemos, además, es un partido desleal con el Estado y con el Gobierno del que forma parte. Podemos, entre otras cosas, es el gran humillador de nuestro Jefe de Estado: nunca pierde la oportunidad de vejarlo dentro y fuera del país, incluso si eso deja en mal lugar el nombre de España. Ayer mismo, en redes sociales y en la prensa internacional, Podemos ha calificado de “extremada gravedad” el hecho de que Felipe VI no se haya levantado de su asiento al paso de la espada de Simón Bolívar: un viejo sable que el ex-terrorista colombiano Gustavo Petro, recién elegido presidente de Colombia, ha sacado de un museo para restregársela al rey en un desfile militar durante su toma de posesión en Colombia. Fue un gesto intrascendente del monarca que nadie ha comentado negativamente en Colombia ni en ninguna otra parte del mundo, pero por el que Podemos ha pedido inmediatas explicaciones parlamentarias al Gobierno de España. ¡Al Gobierno de España, lector! No te lo pierdas. ¡Al Gobierno del que Podemos forma parte! Hay que tener los huevos como melones.

Repito por si alguien no lo ha captado: explicaciones urgentes al Gobierno.

Repito: explicaciones urgentes al Gobierno por un gesto de “extremada gravedad” del rey ante el sable de Simón Bolívar, que murió hace 200 años. Digo Bolívar. No el sable.

Veneran un sable extranjero y aborrecen su propia bandera. Todo muy congruente.

Qué sabrán estos traidores lo que significa “extremada gravedad”. Qué sabrán los autores de este ataque contra Felipe VI (Pablo Echenique, Juan Carlos Monedero, Ione Belarra, Irene Montero y Pablo Iglesias) lo que importa verdaderamente a la ciudadanía española y colombiana. Qué sabrán ellos de la cesta de la compra, de los recibos de la luz, del precio de la gasolina, de esas otras espadas de Damocles que golpean a una ciudadanía agotada de la que se han alejado definitivamente. Qué sabrán ellos lo que significa “extremada gravedad”. Qué sabrán ellos de sables, si no entienden de sablazos.

Yo, por si acaso y a título personal, me cisco en el sable de Simón Bolívar. Y a ver si, con un poquito de suerte, se lo meten por donde la espalda pierde su nombre.

Digo el sable. No Simón Bolívar.

 

 

Firmado:

Juan Manuel Jimenez Muñoz.

Espadachín.

Modificado por última vez enMartes, 09 Agosto 2022 11:04
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